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1 5.OOO KILÓMETROS ~ el Vie Ago 13, 2010 1:25 am

Bueno, en primer lugar queria deciros que yo empece este fanfic hace MUCHO, y no en plan fanfic, sino en plan novela, asi que tiene cosas un poquito mas en plan en serio, aunque no deja de ser un fanfic xD
Empecé a escribirlo en Tuenti y en varios foros (total a lo mejor alguien ya la ha leido Razz) y tuvo bastante éxito :3 ahora pruebo aqui. Ya tengo hasta el capítulo veintipico y si veo que gusta subiré uno diario o hasta 2, sino, pues nada, lo dejaré xd
Ah también quiero decir que los Jonas empiezan a salir de verdad sobre el capítulo...5 o asi no me acuerdo, asi que entiendo que el principio os sea aburrido xD pero vosotr@s no lo dejeis, que despues, vereis que sera JONAS JONAS Y JONAS os pongo los tres primeros capitulos..y a partir de ahi..es donde empieza lo interesante.. Un besito!<3 si veo que os gusta pronto subo el 4!

CAPÍTULO 1
Las manecillas del reloj se unieron en el número seis. Cada vez quedaba menos, pero me sentía atónita y vigorosa y los nervios corroían mi cuerpo de arriba abajo. Hundí las manos en mis mejillas, mirando el reloj con su incesable tictac. No podía evitar sonreír cuando imaginaba qué ocurriría en apenas unas horas. Cerré los ojos y pensé en el avión que me llevaría hasta Estados Unidos. Iba a hacer allí el Bachillerato de letras gracias a una beca, exactamente en la gran ciudad de Nueva York, en un barrio a las afueras de Manhattan.
El chirriar de la puerta de mi habitación cesó mis pensamientos.
Al ver la pequeña sombra que proyectaba el frágil cuerpo de Laura, casi solté una lágrima, que reprimí en los ojos mientras abrazaba a mi hermana pequeña. La cogí en brazos y la sostuve sobre mi regazo, mientras acariciaba sus rizos de apenas unos centímetros.
Laura tenía ocho años. Estudiaba en casa, donde estaba aprendiendo a leer y escribir. Tenía una maestra particular que la cuidaba y la atendía cuando ni mi madre ni yo estábamos en casa. Ella no podía ir al colegio como los demás niños de su edad. Tenía que ir al hospital y ser atendida frecuentemente. Laura sufría leucemia. No muy grave, pero tampoco para despreocuparse. Era tan delgada que parecía una pluma, se podían apreciar sus costillas bajo su camisón de seda blanca y sus dedos parecían ausentes de carne.
Era la única razón por la que a veces deseaba quedarme. Yo era lo único que Laura tenía. Si me iba, se quedaría completamente sola. Nuestro padre murió poco después de que ella naciera, y nuestra madre trabajaba todo el día en la comisaría de policía de la ciudad.
-No quiero que te vayas. –Su tierna e inocente mirada infantil me hizo suspirar. Apartó mi mano de su pelo para colocarla entre las suyas y apretó los dientes esperando una respuesta.
-Volveré pronto a verte, te lo dije. Te traeré un montón de cosas, te llamaré todos los días… -No sabía que más razones dar, pues lo cierto es que hubiera querido llevarla conmigo. Intenté hacer un esfuerzo por sonreír y porque ella no me viera desilusionada.
-¿Lo prometes? –Dijo apartando la mirada, dejándola flotando en el aire observando la nada.
-Sí. –Contesté, intentando que no notara la vibración de mi voz por culpa del nudo que se hallaba en mi garganta y trataba de salir en forma de lágrimas.
Después de un largo abrazo, me llamó.
-Clara.
-Sí.
-Si ves a Joe, dale esto. –Sacó de su bolsillo un papel doblado y arrugado. Al desdoblarlo, vi un dibujo de un chico que debía ser él. –Y dile que le quiero mucho.
Joe Jonas era uno de los cantantes de nuestro grupo favorito, Jonas Brothers, junto con sus hermanos Kevin y Nick. Era la única de mis amigas que les gustaban, pero me daba igual, porque para mí mi hermana era como mi mejor amiga.
-Se lo diré. –Susurré, y la volví a abrazar como si fuera el último abrazo de todos, mientras las lágrimas escapaban de mis ojos como si hubieran estado conteniendo todo el rato sus ganas de salir.

CAPITULO 2

Bostecé una vez, dos veces. Cerré los ojos y volví a bostezar. Parecía imposible dormir, -a pesar del sueño que tenía- pensando en lo que me esperaba tras unas horas de avión. Estaba tan nerviosa que no podía dejar de agitarme en el asiento.
Aunque para cuando pude haberme dado cuenta, había logrado dormirme. Me despertaron de vez en cuando algunas turbulencias, pero conseguí dormir casi todo el trayecto de un tirón.
Di un respingo en el asiento, sobresaltada, al oír a las azafatas de indicar que íbamos a aterrizar. Volví a sentir un extraño cosquilleo en el estómago, a causa de la culpabilidad que sentía por dejar sola a Laura y por la ilusión que experimentaba por todo lo que iba a ocurrir a partir de ese momento.
Bajé del avión algo perdida, con las maletas en la mano. Inspiré despacio, como haciéndome a la idea de dónde estaba, deseando empezar a conocer Estados Unidos y pensando que los Jonas Brothers, y en especial Nick, mi favorito de ellos, podía estar unos metros de mí, que parecen muchos, pero después de vivir en un continente mucho más lejano, ahora parecía mucho más cerca.
El aeropuerto era enorme. La gente se mostraba indiferente, cada persona iba a lo suyo, por lo que pase desapercibida. Me encantaba el ambiente internacional, los relojes enormes, las máquinas de snacks y las maletas rodando de un lado a otro.
*A partir de aquí todas las conversaciones serían en inglés*
-¿Clara? –Resonó una voz detrás de mí.
-¡Jennifer!
Me sentí agradecida de ver una cara amiga. Conocí a Jennifer por Internet en un programa del instituto; ella iba a ser mi guía y mi casera por Nueva York, mi nuevo hogar, donde viviríamos su madre; Kate; su hermana pequeña de once años; Ashley; ella, y yo.
Su casa era un piso, pequeño pero suficiente. Jennifer y yo íbamos a dormir juntas en su cuarto. La presentación fue estupenda, me acogieron muy bien. Jennifer me condujo hasta su habitación. La casa era muy bonita, los muebles eran todos de madera ya algo antiguos pero elegantes. Yo miraba hacia todos los lados con curiosidad, sentía que allí iba a estar bien.
-Ésta en mi habitación. –Jennifer abrió una puerta para mostrarme nuestro nuevo cuarto. Había dos camas individuales cubiertas con unas sábanas azules, un par de ventanas grandes y un escritorio con un pequeño ordenador portátil.
Susurré: -Me encanta.
Ella me dejó estar un rato sola para descansar del largo viaje, me tumbé en la cama para pensar, me di una ducha rápida y me puse guapa para dar la primera vuelta por la ciudad.
“Pom, pom”
Ashley se asomó despacio a la puerta, con una sonrisa pícara en los labios. Hice una seña con la cabeza para que entrara, mientras me hacía la raya en los ojos, y ella se acercó a mí dando saltos mientras sus rizos rubios rebotaban contra sus hombros.
-¿Quieres ver mi habitación antes de irte? –me preguntó de forma inocente.
-Claro que sí –Me esforcé por sonreírle, y ella, con toda la confianza del mundo, tomó mi mano y me llevó hasta la habitación de al lado.
Conforme se fue abriendo la puerta las facciones de mi rostro fueron cambiando completamente a una expresión de sorpresa, apenas podía creérmelo.
-¿TE GUSTAN LOS JONAS BROTHERS? –Lo grité tan alto que tuvo que oírlo toda la ciudad. Su habitación estaba completamente cubierta de posters de ellos; (tal como la mía de España), de objetos… una camiseta de Kevin estaba colgada en una de las sillas, y sentí de pronto una extraña sensación que indicaba que en esa casa iba a pasarlo bastante bien.
-¡Me encantan! –Rió ella mientras se sentaba en la cama, con las sábanas de ellos. –¿Y a ti?
-¡Los amo! Siempre los he amado, son mi grupo favorito. –Dije ilusionada mientras lograba hacerme a la idea.
-¡Yo también! Esto es… genial.
Jennifer llegó justo en ese momento, probablemente debido a nuestro alto tono de voz.
-¿Qué ocurre? Oh, mi hermana ya te está enseñando su asqueroso cuarto, lleno de los mierdas estos…
Me entraron ganas de gritarle lo mucho que se equivocaba, pero me resistí. Me sentí muy desilusionada, como si acabaran de darme una puñalada. La miré con algo de rabia, pero intenté mantenerme tranquila.
-A mí también me gustan. –Dije lo más tranquila que pude.
Ella hizo una mueca de asco y salió de la habitación, algo que me hizo rabiar.
-Es normal. –me tranquilizó Ashley.
-Ya. –Fue lo único que pude decir antes de salir a la calle, por si el aire me relajaba un rato.

CAPITULO 3
Comencé a caminar sin rumbo alguno, apenas sin pensar, estaba algo aturdida por todo. Apenas presté atención a lo que se encontraba a mi alrededor, tanto que casi provoqué un accidente al cruzar la calle sin mirar. Me senté en un bar a tomarme una Coca-Cola, que se me hizo algo pesada. Me senté en una esquina donde nadie se molestó si quiera en mirarme y empecé a mirar unos folletos turísticos sobre la ciudad.
Poco a poco se fue haciendo más tarde hasta que cayó la noche. La gente salió del local, que no abría para la cena, hasta tal punto que quedé yo sola. Por no hacer esperar a los camareros, salí del bar. Se había hecho de noche muy pronto, y al quedar en la calle me percaté de que, en la callejuela en la que se encontraba en bar, solo estábamos unos cuantos gatos y yo. Me puse la chaqueta, pues era una noche algo fría para ser septiembre, y comencé a andar para buscar el final de la estrecha calle, donde apenas se veía nada por ninguno de los dos lados. Fue algo bastante extraño: no recordaba por dónde había entrado, había estado tan distraída mirando los folletos que se me había olvidado todo, y ahora me sentía perdida en aquella calle tan larga que parecía que nunca acababa. Lo único que podía hacer era echar a andar en uno de los sentidos y esperar a encontrar la salida.
Anduve unos minutos en una dirección y sin parar, esperando acabar pronto. No había ni una simple farola en el callejón, de vez en cuando se oían ruidos que debían de ser debido a un gato o a saber qué que pudiera estar entre esas dos paredes. Preferí no saberlo y continuar, pero llegué al punto en el que ya ni siquiera veía por donde iba. Entonces ocurrió algo que no sabría bien como describir, fue todo demasiado rápido: al poco tiempo de estar completamente perdida, me mareé y perdí un poco el equilibrio, tropezándome. Esperé que llegara el momento en el que mi cuerpo se estampara contra el suelo, pero no fue así, pues unos brazos bastante fuertes me sostuvieron. Miré hacia atrás esperando ver su cara para darle las gracias por salvarme de un golpe que podría haber sido bastante fuerte, pero no vi más que eso, una cara, pero sin poder distinguir nada más de que era un rostro.
-¿Estás bien?
Pude averiguar al oir su voz, -dulce como la de un ángel-, que era un chico, aunque ya lo había supuesto al sentir sus brazos.
-Sí. –Dije apenas en un susurro, entornando los ojos por intentar ver los suyos, cosa que fue imposible. De pronto, me sentí incómoda al notar que continuaba en sus brazos. Él me colocó con delicadeza en el suelo.
-Lo siento, no sé que ha podido pasar. Estaba buscando la salida… y… de pronto, yo… pues… -Noté que empecé a liar mis propias palabras debido a mi nerviosismo. Noté que él reía.
-Tranquila, no pasa nada, la salida es por el otro lado. –Se agachó un momento- Y… toma tu bolso.
Había sido tan despistada que hasta se me había caído el bolso, iba a pensar que era una descuidada y seguro que había quedado en ridículo delante de aquel chico tan misterioso. Quise que me tragara la tierra por unos segundos.
-Gracias.
-No las des.
Entonces se fue tan rápido como había aparecido, y pude apreciar que su cabeza se cubría entera de oscuros rizos que rebotaban en el aire mientras se perdía en la oscuridad.

Espero que os hayan gustado..^^ COMENTAD, NO SEAIS FANTASMILLAS^^

Clara xo

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2 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Vie Ago 13, 2010 2:19 am

Esto yo ya lo e leido y releido,y,y..e_é, eme encanta ^^ XD,yo dentro de poco subiré una novela que estoy comenzando,aver si os gusta

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3 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Vie Ago 13, 2010 11:33 am

yo no la habia leido Ö , sube subepor dios , tiene buena pinta , gracias por subir tu nove ,esperamos la tuya ansios@s e_é cris Very Happy

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4 CAPITULOS 4 Y 5 el Vie Ago 13, 2010 5:30 pm

MUCHAS GRACIAS!Very Happy voy a subir el 4 y el 5 juntos pero a partir de aqi ya los subire x separado..ok?^^ besoos comentad!!

CAPITULO 4
Cuando llegué a la casa, estuve viendo en la televisión algunos programas típicos americanos mientras cenaba con mi familia neoyorquina, -que no debió esforzarse mucho en preparar nuestra primera comida juntas, pues tomamos hamburguesas precocinadas-.
Me fui pronto a la habitación debido al cansancio del viaje. Jennifer me acompañó y me ayudó a preparar las cosas. Cuando saqué de una de las maletas algunas carpetas y bolsos de los Jonas Brothers, ella me miró algo extrañada:
-Te gustan de verdad…
-Sí. –Respondí decidida- ¿Creíste que no?
-Pensé que no tanto como a mi hermana.
-Quizá más. –Solté una leve risilla, y ella me imitó.
Continuamos charlando un rato, cada una tumbada en nuestra cama, y así empezamos a llevarnos mejor. Le conté cosas de mi vida en España, de mis amigos, mi familia… Las dos compartíamos el hecho de no haber conocido a nuestro padre, lo que nos unió más.
Pero una vez pasó la medianoche, el sueño había podido con Jennifer, que quedó dormida como un tronco.
La miré con dulzura durante un tiempo, hasta que pensé que yo también debía dormir. Me relajé en el mullido colchón pero no pude descansar en toda la noche; no dejaba de pensar en aquel misterioso chico del que no pude averiguar la identidad. Parecía como si quisiera esconderse, ni siquiera se había parado a despedirse; simplemente se había ido.
Me había encontrado millones de veces con personas desconocidas por la calle, pero ese chico era diferente. Había dejado una extraña huella en mí, y ahora deseaba saber quién era. Quizá si volviera a encontrármelo me llevaría una decepción; pero pensar en que quizá pudiera haber sido uno de esos “chicos perfectos” me daba escalofríos.
Entre una cosa y otra, debía haberse hecho bastante tarde y aún no había dormido nada.
Yo acostumbraba a tener el móvil encendido en la mesita de noche, para mirar la hora. Pero al palpar la superficie con la mano, descubrí que no estaba. Debí haberlo dejado en el bar. Intenté calmarme respirando profundamente, y me senté en la cama a esperar que se hiciera el día para volver a por mi teléfono.
* * *
Por la mañana, tuve que tomarme un café bien cargado para que el sueño no pudiera conmigo.
-Clara; ¿estás bien? –Me preguntó Jennifer mientras se echaba cereales en un tazón.
-Apenas he dormido. –Respondí, haciendo una mueca de asco al notar el sabor amargo del café.
-¿Por qué?
-Supongo que los nervios del primer día. Además, he perdido mi móvil.
-¿Lo has buscado bien?
-Sí, creo que lo dejé en el bar al que fui.
-Si nos llegamos a primera hora cabe la posibilidad de que continué intacto.
En cuanto acabamos de desayunar, partimos hacia el bar, pero en breves nos vimos saliendo de él con las manos vacías: si quiera nadie lo había visto.
Caminamos hasta el callejón, observando con detalle el suelo, ya que era de día, para ver si estaba el móvil.
Imaginé haberme encontrado al chico misterioso habiendo toda esa luz: así en ese momento no me hubiera sentido tan intrigada.
-Clara, no está; es inútil. Vamonos.
CAPÍTULO 5
Volví a casa triste y desesperanzada: jamás encontraría mi móvil. Jennifer me propuso ir a comprar uno nuevo esa misma tarde, aunque me quejé de haber perdido todos mis contactos.
Por lo demás, hasta la hora de partir el día transcurrió con bastante tranquilidad.
Ashley se portó muy bien conmigo. Era una niña algo hiperactiva e infantil, pero su presencia siempre era agradable. Tenía los ojos más vivos que jamás había visto.
Me habló de cuando estuvo en el concierto de los Jonas Brothers; yo jamás había asistido a ninguno. Siempre había sido mi sueño. Mientras la niña me contaba -emocionada- como les gritó cuando pasaron por su lado, yo me imaginaba en algún lugar donde estuviéramos Nick y yo solos; él mirándome intensamente y yo abrazada a él disfrutando del momento.
Algo después, partimos Jennifer y yo hacia la tienda de móviles más importante del lugar.
Cogimos el metro, del que me enamoré perdidamente.
Para mi no era un simple vehículo: tenía vida. Los mendigos rogando compasión, los músicos con las gorras llenas de monedillas... gente de todos los colores de un lado hacia otro, subiendo y bajando de los largos vagones.
Pero en una de las paradas, sonó el móvil de Jennifer. Noté que al mirar la pantalla, su expresión cambió por completo:
"CLARA MÓVIL"
Me miró con inseguridad, y yo, con un leve movimiento de cabeza, le indiqué que lo cogiera. Puso el altavoz para que yo también oyera y pegó la oreja al teléfono:
"-¿Hola? -Se escuchó una voz masculina tras el teléfono.
-Hola. -Dijo Jennifer con voz temblorosa- ¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿Por qué tienes el móvil de mi amiga?
El chico optó por no responder a todas las preguntas.
-Me encontré con ella en un callejón, en Nueva York, y se le cayó el móvil del bolso. ¿La conoces?
-¡Está a mi lado!
-Pues dile que puede venir a recogerlo esta misma tarde, a las 7, en Central Park.
-¿Quién eres? -Insistió Jennifer.
Se tomó un tiempo para contestar.
-Es mejor que no lo sepáis, al menos por ahora." Y colgó dejándonos con la boca abierta.
La emoción me corroía por dentro, ¡al fin iba a saber quién era el chico misterioso! Pero, ¿por qué no quiso identificarse? ¿Sería verdad que ocultaba algo?
-¡Bien! ¡Recuperaré mi móvil! -Dije chillando de la emoción.
-¡Clara! No seas ingenua, ¿acaso no sabes la gentuza que hay por ahí? ¡Ni se te ocurra ir! ¡Va a ser una trampa! -Exclamó alarmada Jennifer.
-¡No tiene por qué! Fue muy amable conmigo. -Respondí intentando ser convincente.
-Clara, por Dios, entra en razón. ¿Y si pretende hacerte algo?
-No me hará nada.
-Si estás en esas, no pienso ir contigo.
-Ah, vale. Iré sola. -Fue lo último que dije antes de coger el siguiente tren hacia Central Park y despedirme de Jennifer con la mano. Le demostraría que no llevaba razón.
Yo tenía que saber quién era aquel chico misterioso. Tenía que saberlo. Iba a saberlo.

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5 *O* el Vie Ago 13, 2010 6:25 pm

Mola cantidad , se te da bien escribir , mola bastante estoi esperando ansioso a que subas el nuevo cap un besoo ;D ,

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6 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Sáb Ago 14, 2010 1:55 pm

continuaaa!!!
(tengo la impresion de qe puede ser nick el chico misterioso.. XD ahora no lo es i qedo mal. XD)
la hermana laura?
anda! como la mia! pero a mia no tiene 8 sino casi 5 y no esta mala.. :S

continuuuaaaa!!!! Smile

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7 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Sáb Ago 14, 2010 4:00 pm

Gracias x los comentarios^^ siento que los caps sean tan cortitos :/ intentare subir mas a menudo.
X CIERTO, PARA QUE LO VAYAIS SABIENDO! QUE ME VOY DE VACAS DEL 16 AL 27 Y QUE NO ME CONECTARE, ASI QUE PROBABLEMENTE ANTES DE IRME SUBA VARIOS CAPITULOS Smile PERO EN CUANTO VUELVA SEGUIRE SUBIENDO<3

CAPITULO 6
Jamás había ido a Central Park. Era enorme. Cada mínimo rincón era perfecto: el césped era de un verde vivo; en él, las familias hacían picnic, varios individuos escuchaban música casi dormidos, las parejas caminaban cogidas de la mano, la gente paseaba a sus perros…
Me senté en un banquito de madera entre un par de árboles y me eché hacia atrás, pero entonces, al mirar la hora, me percaté de que era demasiado temprano como para esperarle ahí quieta sin hacer nada.
Me levanté, mirando a mi alrededor por si de pura casualidad, había algún chico de pelo rizado con un móvil en la mano a mi lado. Me acerqué a la heladería más cercana y entré, escuchando las campanillas que sonaron al abrir la puerta. Pedí un helado doble de tiramisú y nata, y me sorprendí al ver el tamaño; eran las bolas de helado más grandes que había visto en mi vida.
Volví a sentarme en el banco, tomándome despacio el helado para que me durara hasta que él viniera. Pero llegaron las siete, las siete y cuatro, y las y media, y no venía. Estuve observando detenidamente cada chico de pelo rizado que pasaba por el parque, pero ninguno era él.
Ya cuando llegaron las ocho, sólo me quedaban los restos del helado derretido, y empezaba a pensar que Jennifer tenía razón: solo había querido engañarme, ni siquiera iba a hacerse aparecer.
Ya a punto de irme derrotada, noté unos dedos dando toques en mi hombro.
-¿Eres Clara? –Oí detrás de mi.
Entonces todo ocurrió muy rápido: me di la vuelta, seria, algo enfadada, pero al verle, tuve que darme tal susto que di un bote en el asiento, haciendo que mi camiseta nueva se llenara de helado derretido. Sentí como el líquido frío resbalaba por mi piel. El corazón comenzó a latirme cada vez más rápido y casi me olvidé de respirar. Tenía delante de mi al chico de mis sueños.
-Lo siento –Farfulló, tendiéndome un pañuelo.
Yo agité la cabeza, intentando aclarar las ideas…
¡NO PODÍA SER QUE TUVIERA DELANTE AL MISMÍSIMO (O AL CLON IDÉNTICO) NICK JONAS Y QUE ACABARA DE PREGUNTAR POR MI!
Me miró extrañado, y entonces dirigió la cabeza hacia otro lado.
-Entiendes porque no decía quién era. –Gruñó.
Decidí responderle para que se quedara tranquilo y, lo más importante, que no se fuera.
-No…esto…si…que…yo…estoy…bien…buen…bien…
“No grites, Clara, no grites. No les gustan las fans gritonas, no les gustan.”
-Tú…tú…mi…móvil…
Enarcó una ceja. ¡Cómo si no estuviera acostumbrado a que las chicas tartamudearan al hablar con él!
-¿Eres tartamuda? –Soltó una leve risilla. ¡Increíble, Nick Jonas…riéndose!
Me entró la risa tonta. ¡Oh, no!
-No. –Dije intentando ponerme seria.
-Deja que te ayude. –Me tendió la mano para ayudarme a levantarme y yo aún no me lo podía creer. ¡ESTABA A PUNTO DE COGER A NICK JONAS DE LA MANO!
Se la dí, temblorosa, y él me la cogió con dulzura.
Era la misma mano que me cogió cuando me caí en el callejón de Nueva York…
Entonces, pensé, que si había estado en brazos de Nick sin ningún problema el día anterior, podría por lo menos tener una conversación seria con él.
Me propuse tranquilizarme, y descubrir todo, hasta el fondo de asunto.

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8 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Sáb Ago 14, 2010 4:57 pm

lo veo un poco dificil lo de tranquilizarse... XD

:O osea, qe del 16 al 27 nos vas a tener sin capitulos??? :O :O

:mierda :mierda Crying or Very sad Crying or Very sad
joooo
continuuuaaaaaa!! Very Happy

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9 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Sáb Ago 14, 2010 5:00 pm

ahaha aiii d verdad que lo siento (L) Razz esta noche subo capp^^

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10 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Sáb Ago 14, 2010 7:37 pm

jaja , mucho tiempo sin cap de esta nove TT , con lo molona que es , jaja bueno , esperaremos ansiosos ;D , esta noche espero nuevo caaap !!! , quiero leeerlooo ñañañaña

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11 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Sáb Ago 14, 2010 10:24 pm

CAPITULO 7
Solo sé que sus labios se movían produciendo sonidos, pero el significado de ellos no llegaba a mi cerebro, pues no era capaz de captar más que eso, sonidos. Aún no me creía lo que me estaba pasando. Me sentía avergonzada por al enorme mancha de mi camiseta. Estaba fea, probablemente muy fea, notaba el pelo despeinado y tenía calor. Mis mejillas debían estar sonrojadas.
-Ven, acompáñame a nuestra casa de Nueva York y te daremos algo para cambiarte.
Me quedé paralizada. Estaba hablando en plural... no podía creerlo. Iba a ir a la casa de los mismísimos Jonas Brothers. Me levanté a la velocidad del rayo y le seguí con una sonrisa boba, mientras él se ocultaba bajo una gorra y unas gafas de sol. Me contó que estaban pasando unas pequeñas vacaciones por ahí, mientras preparaban su nueva gira. No se molestó ni en preguntar si era Jonatica o si sabía quien era: probablemente habría visto mi fondo de pantalla del móvil de "Nick Jonas & Clara". No abrí la boca en toda la conversación, con miedo a estropearlo todo. Entramos en una calle ancha y sin salida, y, al final del todo de esta, había una casa enorme, que, como deduje -acertando-, era la suya. Unos altos muros grises con rejas en lo alto la rodeaban. Abrió la puerta con cuidado, mirando hacia los lados con cautela por si alguien nos seguía. Conforme entrábamos en la inmensa parcela, decorada preciosa con flores de todos los colores y árboles de gran altura, el corazón me iba latiendo más rápido. Justo al lado de la puerta había unos arriates de rosales rojos y una fuente de mármol blanco con un angelito encima, parecido a Kevin en "Noche en el Museo 2", y una alfombrilla de bienvenida que ponía "That's Just The Way We Roll".
Abrió lentamente la puerta, que crujió ante nosotros, y yo esperé a que él avanzara mientras echaba a temblar.
-Pasa. -Me indicó, dedicándome una dulce sonrisa.
Me pregunté si haría todo eso a todas las fans.
Pasé mirando a todos lados, algo desconcertada. Había un largo pasillo pintado color carmesí, sin apenas muebles, y un portón a mano derecha.
Nick lo abrió con soltura.
-¿Dónde está Joe?
-Joe ha salido. -Respondió Kevin.
Creo que era Kevin. Tenía que ser Kevin. Pero la cabeza me daba tantas vueltas que me veía incapaz de reconocer nada.
A partir de ahí, solo lo recuerdo todo negro.
* * *
Pestañeé unas cuantas veces, ¡estaba tan cansada!. La televisión se hayaba enfrente de mi. Se veía una partida del Pro. Mi hermana debía estar jugando. Estaba deseando contarle el sueño que había tenido, que estaba en casa de los mismísimos Jonas Brothers invitada por Nick, y estrecharla entre mis brazos hasta dejarla sin aliento.
Pero un rostro frente al mío cesó mis pensamientos. No se hayaba a más de cuatro centímetros, y di tal bote en e sofá en el que me encontraba que nuestras narices se chocaron, el soltó un leve ¡ay!
-Se ha despertado -Dijo poniéndose bizco para verse la nariz. Sí, ese era Joe. Seguro. ¿Aún seguía soñando? El dolor que mostraba mi nariz debido al golpe me demostró que no. Arrugué la nariz con lágrimas en los ojos, mirándolos con curiosidad. Me sentía como una extraña llegada de otro planeta.
-¿Joe? -Pude susurrar.
-¿Hablas mi idioma? -Dijo él mirándome fijamente.
-¡NO, NO! ¡MIERDA, HICISTE GOL! -Kevin dirigía el primer mando de la x-box, mientras Nick lo hacía con el segundo.
-¡Já! Ganaré la apuesta, lo dije. -Exclamó Nick.
Yo seguía tumbada en el sofá, mirándolos como si fueran Dioses. Ellos seguían tan tranquilos, como si no estuviera ahí. El único que parecía prestarme atención era Joe, que me miraba divertido. Nos comunicamos a base de miradas, él había presentido que me sentía incómoda.
-Ven, vamos a hablar. -Dijo saliendo de la enorme sala, pretendiendo que yo le siguiera.
-¿Voy, hermano? -Dijo Nick apartando un segundo la vista de la enorme pantalla.
-Si quieres acaba, no hace falta.
Y Joe y yo salimos al pasillo corredor.

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12 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Dom Ago 15, 2010 12:45 am

Ya sabes que a mi tus novelas me encantan xD,porque sabes como engachar al lector!!^^

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13 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Dom Ago 15, 2010 4:11 pm

Comentad anda^^

CAPITULO 8
Una vez fuera, nos miramos fijamente. Había algo en sus ojos que me atraía y me hacía arder por dentro, como una luz efusiva que te ciega pero que no te permite dejar de mirarla. Le seguí hasta quedar el uno frente al otro. Él se sentó en el primer escalón de las escaleras que se hallaban al final del pasillo. Yo me quedé apoyada en la pared.
-¿De dónde eres? No pareces de aquí. -Dijo Joe distraído, jugando con el cordón de su sudadera.
-Soy de España, estoy estudiando aquí… estaré durante dos años… -Dije un poco más relajada. -Pero es que… ¡no entiendo! Me invitáis a vuestra casa… ¿así, sin más?
-No, no sin más. Nick tenía tu móvil. Estás manchada. ¿Quieres aunque sea una chaqueta?
-¡Eso no me sirve! ¿Invitaríais a cualquier fan?
-No.
-¿Entonces…? ¿Por qué a mi?
-No lo sé, eres…especial.
En ese mismo instante, me quedé paralizada. Abrí los ojos tanto como me lo permitieron los músculos y eché a temblar. ¿Acababa de decir lo que acababa de decir? Se me puso la carne de gallina y un escalofrío me recorrió la espalda hacia arriba, haciéndome bufar.
-Gracias. –Logré susurrar.
Un silencio incómodo impregnó el ambiente. Él pareció no darse mucha cuenta, pues estaba bastante interesado en enrollar su dedo en el cordón de su sudadera.
-Ahora vuelvo. –Dijo subiendo las escaleras a la velocidad del rayo. Pero a mi me parecieron horas.
Bajó a trotes con una chaqueta gris en la mano.
-Es de hace un par de años, de Nick. A ver si no te está muy grande.
Inspiré su olor. No sé por qué, pero me recordaba al olor del campo los primeros días de primavera, olía a flores húmedas, olía a girasoles, olía a todas las cosas buenas que puedas imaginar.
-El baño está al fondo del pasillo a la izquierda. –Dijo. Se sentó de nuevo en el escalón dispuesto a esperarme.
El baño era precioso; grande, espacioso, con una bañera enorme, y un espejo aún más. Mi aspecto era desaliñado al mirarme en él. Me arreglé un poco el pelo y me puse rápido la chaqueta de Nick, aún sin creérmelo. Pensé en cualquiera de los Jonas en ese mismo baño… En ese MISMO baño. Era casi imposible, Increíble. Pero era real.
Salí con una sonrisa de oreja a oreja. Joe rió al verme, la chaqueta me estaba por algo más debajo de la cadera. Debía tener un aspecto ridículo.
-Te veo más feliz, ¿no? Te queda… bien. –pareció decirlo sinceramente.
-No mejor, quizá menos nerviosa. –Dije la verdad.
-Entonces mucho mejor.
Nos estábamos mirando intensamente. Esta vez no fue un silencio incómodo, estuvo bien. Los dos sonreíamos de medio lado, y su rostro estaba sereno, relajado. En esto, Kevin abrió la puerta rápidamente y yo me giré, estropeando el momento.
-Clara, tu móvil.
Lo miré asustada ¡tenía 8 llamadas perdidas! Seis eran de Jennifer y dos de mi madre.
-¿Qué le digo a mi madre? –Dije cuando ya estaba sonando la primera llamada.
-No le digas a nadie que estás aquí, por favor, tiene que ser un secreto. –Susurró Kevin con su mirada de ángel.
-¿Mamá? ¿Sí? Si. Estoy con Jennifer. Dale un beso a Laura de mi parte… Si. Estoy bien. Te dejo, mamá. Adiós.
Colgué mientras suspiraba, pues en realidad hubiera tenido unas ganas locas de contarle a mi madre y, sobre todo, a mi hermana, lo que acababa de ocurrirme.
-¿Eso es…español? –Dijo Kevin con una sonrisa en los labios.
-Sí, lo es.
-¿Español? –Gritó Nick desde el sofá, que debió haberlo escuchado todo. Vino corriendo a zancadas, con una sonrisa de oreja a oreja. -¡Yo quiero aprender español!
Los tres se miraron, como si estuvieran pensando en lo mismo. Acto seguido, me miraron.
Me parece que iba a convertirme en profesora de español

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14 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Dom Ago 15, 2010 7:16 pm

*O* , si que engancha si jaja Very Happy ,me encanta loco estoi ansioso pesperando el nuevo capitulo , un abrazo Very Happy

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15 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Dom Ago 15, 2010 9:48 pm

CAPITULO 9
Cuando volví a casa de Jennifer, mentí. Le dije que había sido un chico normalillo (aunque en realidad todo lo contrario); guapo pero creído: no mi tipo. También le conté que había conocido a una chica en el camino y que habíamos estado dando una vuelta, para evitar sospechas sobre la tardanza.
Me hubiera gustado contarle la verdad, para demostrarle la idea tan equivocada que tenía sobre los Jonas Brothers y para que descubriera lo maravillosos que eran, que vivían como chicos normales y que lo que se ve a través de las fotos, pantallas y revistas es solo una pequeña parte de lo increíbles que son. Pero una promesa a los Jonas es algo realmente importante. Además, ¡no soportaría llamar mucho la atención y que empezaran a perseguirme!
Fui al cuarto a relajarme un rato y mentalizarme de lo que había ocurrido. Me tumbé en la cama y, en esto, Ashley abrió de un portazo, sin llamar, ni preguntar; eufórica.
-El video de Fly With Me en la tele. –Dijo, ahogándose al hablar.
-Respira. –Reí.
-Sí.-Dijo mientras inspiraba entrecortadamente.
Me quité la chaqueta con delicadeza, como si se fuera a romper y fuera tan frágil como un fino cristal, y la abracé fuerte contra mi cuerpo. Sentía como si fuera él el que estuviera entre mis brazos. Estaba prácticamente segura de que volvería a verlos. Al día siguiente iría a su casa.
-¡Esa chaqueta! ¿Es nueva? Es como la que llevó Nick en el concierto al que yo fui, ¡es igual! –Dijo Ashley más relajada.
-Ah…¿sí? –Dije intentando mostrar indiferencia. –La compré hoy, con una amiga…
Rápidamente, empezó a acariciarla como si tuviera vida propia.
-Podré contarle a mis amigas que tienes una chaqueta como la de Nick. –Dijo con ojos centelleantes.
-Claro, cuando vengan te la dejaré. –Le sonreí orgullosa, e imaginé lo ilusionada que estaría si supiera la verdad, pensando en como se puso solo por una chaqueta. Se fue dando saltos.
*******
Al día siguiente, volví a su casa. Estuve varios minutos en la puerta dudando si llamar. Cuando me decidí a hacerlo, con el corazón en un puño, lo hice rápido, soltando el dedo del botón con ligereza y mirando fijamente a la puerta de madera oscura.
Pasaron varios minutos, eternos; y no me abrieron. No debían haberme escuchado, así que volví a llamar. Nada. Ni un simple sonido, ni un “¡ya voy!”, ni unos tristes pasos arrastrándose hacia la puerta.
Decepcionada, fui hasta la ventana más cercana y di un par de toques con los nudillos en el limpio cristal, que tampoco tuvieron respuesta. Indignada, fui a casa de Jennifer. Habrían salido, y pronto volvería a ir.
Al día siguiente, se repitió justo lo mismo. Todo. Hasta la cortinilla que había en la ventana de la cocina continuaba justo en el mismo lugar.
Y así, los siguientes seis días. Comencé a desilusionarme: lo había perdido todo. No volvería a verlos; para ellos sólo había sido una simple fan como otra cualquiera.
Solo me quedaba de aquel momento los recuerdos y la chaqueta guardada en el fondo del armario con miedo a que perdiera su fragancia.
Me senté en el escalón de la acera, esperando a que ocurriera un extraño milagro y se acercaran en una furgoneta negra llamándome a gritos.
Los ojos se me llenaron de lágrimas. Pero justo antes de que se derramaran, noté la presencia de alguien detrás de mí. Me giré rápido.
-¡¿FRANKIE?!
Él ni se inmutó. Sí, el hermano menos de los Jonas Brothers se hallaba frente a mí. Sus mejillas estaban encendidas y parecía agotado. Su pelo se agitaba con el fuerte viento que me daba a mí de cara y a él de espalda.
-¿Quién eres? –Preguntó.
Me quedé paralizada, sin poder contestar.
-¡CLARA!
¡Oh, sí! Noté como una llama de esperanza ardía por mi cuerpo; Nick corría entusiasmado hacia mí. Todo volvía a tener sentido, al fin.
-Frankie, es una amiga. –Le indicó.
El niño sonrió y entró en la casa. Nick me dijo que habían estado preparando cosas esa última semana para su nuevo álbum. Sus hermanos debían estar en la limusina que acababa de aparcar en frente nuestra. Nick se acercó a esta.
-Clara, quiero presentarme a alguien muy especial para mí. –Una pierna asomó bajo la limusina. –Ésta es mi novia, supongo que ya la conocerás… -La chica salió al completo, y pude reconocerla.
No, no… no podía ser, era ella… Sentí como el mundo se me venía encima, como si acabaran de darme una puñalada, como si muriera por dentro, y se me quitaron las ganas de estar allí, para estar sola y llorar.
Nick tenía novia. Y su novia era ella.



______________________________________________________

¿Quién será su novia?Ö

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16 :D el Dom Ago 15, 2010 10:05 pm

Dios esta interesante , quien sera? jajaja , bueno , espero el nuevo cap jaja , un abrazo ,engancha bastante Very Happy , felicidades jaja Very Happy




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17 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Lun Ago 16, 2010 1:25 am

Os dejo 5 capítulos antes de irme^^ disfrutadlos, ahaha Smile y no os olvideis de esta novela, x favor os lo pido, y el mismisimo 27 que vuelva tendreis de nuevo los capitulooos:D un beso!! y recordad, no os olvideis de la novela ejeje:P (ni de mi:P)

CAPITULO 10
-Hola, soy Selena. –Dijo dándome dos besos repentinos. La miré con odio. En ese mismo instante, la odiaba.
-Yo Clara. –Solté rápido.
Ella sonrió con confianza: -¿Entramos?
-Claro. –Dijo Nick mirándola. Se notaba que estaba enamorado, se notaba mucho. La miraba de una forma especial. De una forma de la que jamás me miraría a mi.
-Ya que estamos con las presentaciones… -Dijo Kevin saliendo del coche, de la mano de una chica joven- Danielle, Clara, Clara, Danielle.
Yo no estaba ahí, lo estaba mi cuerpo, pero mi mente estaba dolida en ese instante y no podía pensar. La saludé también con dos besos, pero apenas reaccioné a estar a su lado, ya nada podía sorprenderme después de todo lo que me había pasado.
Al fin, Joe salió de la limusina, con las manos en los bolsillos y silbando una melodía contagiosa. Era el único que iba solo, es decir, sin pareja, y me extrañó. Aunque en cierto modo le comprendí: tiene que ser difícil saber si alguien te ama de verdad o solo por tu fama. Pero con un chico como aquel sería difícil que nadie le quisiese por como era.
Me saludó con la mano y dedicándome una sonrisa, mientras seguíamos a las otras dos parejas hacia el interior de la casa. La inundaba un extraño olor a humedad, pero también a nueva. Ese olor que tienen todas las cosas nuevas: las casas, los coches, o hasta cualquier objeto; y nadie sabe por qué. No debían haberla utilizado mucho.
Frankie estaba tirado en el sofá, continuando una partida del Pro. Todos nos sentamos a su alrededor mientras Danielle fue a hacer té a la cocina. Selena se ofreció a ayudarla, y yo no fui menos. Ellas hablaban de sus cosas. De vez en cuando, también me decían algo, pero se notaba que no se encontraban muy bien con mi presencia, sino algo incómodas. Después de echarse unas cuantas miradas de aprobación, Selena soltó:
-¿Qué pasa entre Joe y tú? –Levantó una ceja, sarcásticamente.
Me puse nerviosa, y me aclaré la voz.
-Na…nada. Entre Joe y yo, nada. Somos amigos.
En ese momento, pensé en lo enamorada que siempre había estado de Nick, y recordé la gran decepción que me había llevado hace unos minutos al saber que tenía novia. También en que había parecido triste ver a Joe saliendo de la limusina solo, el último, cerrando el clan. Era una sensación bastante extraña que me corroía por dentro. Era la hora de olvidarse de todo: Nick tenía novia. Podría superarlo. Mejor amigos que nada.
-¿Me disculpáis un segundo? –Dije aguantando la respiración. Me respondieron con un movimiento de cabeza y fui corriendo al baño, donde de nuevo, no pude aguantar y eché a llorar. No recuerdo muy bien por qué: si era de pena y de decepción por lo de Nick y Selena, si era un llanto de alegría por que los Jonas Brothers me consideraran una amiga… Solo sé que lloré, y tuvo que ser un buen rato, tanto que mi ausencia se hizo notar y gritaron mi nombre.
Noté que unos pasos de acercaban al baño. “Por favor, que no entre, que no entre nadie” –Pensé.
-Hola. –Se escuchó, muy flojito. Era Joe. –Se enfría el té.
No hubo respuesta. Apenas tenía fuerzas para responder. No quería que nadie me viera con tal aspecto: los ojos rojos e hinchados debido a la llantina y el cuello de la camiseta empapado de lágrimas.
-Clara, ¿pasa algo?
Silencio.
-Si no entraré.
No hubo más que decir, Joe entró al baño, teniendo precaución al abrir la puerta. Al ver que ocultaba el rostro entre las manos, sentada en la tapa del váter, vino corriendo hacia mí cerrando la puerta. Colocó sus manos sobre las mías y las apartó de mi cara con suavidad.
-¿Qué te pasa?
Tampoco fue capaz de responder. Inspiré profundamente y él, como leyéndome el pensamiento y sabiendo todo lo que me pasaba, me abrazó muy fuerte, me estrechó contra su cuerpo en un abrazo necesitado y dulce, que duró varios minutos. No parecía estar molestándole por estar llenándole la camisa de lágrimas. Cuando nos separamos, nos miramos fijamente durante unos segundos. Ya solo quedaban en mí los restos de las lágrimas que había soltado, pues ya tenía los ojos secos.
-No sé lo que te pasa. Pero sea lo que sea, si es por nosotros… no merece la pena que llores. Tú eres muy especial, y no te vamos a dejar.
Eso era justo lo que quería escuchar. Sonreí mientras me limpiaba la cara con un trozo de papel. Él me cogió la mano para ayudarme a levantar, y lo hice, apoyada en él.
-Gracias por todo, Joe.
Él me apartó un mechón de pelo de la cara mientras me miraba fijamente. Yo dirigí la vista al suelo, avergonzada. Él posó su mano en mi barbilla para elevarme la cara, a su altura, y el corazón comenzó a latirme cada vez más fuerte. Pensé en Nick y Selena, ahí fuera, enamorados, y yo sufriendo por él. Me di cuenta de que no merecía la pena. Joe me besó la mejilla, y ambos fuimos al salón con los demás, donde intervine en la conversación, intenté mostrarme natural y, al fin, por una vez junto a ellos, me sentí relajada y bien, sabiendo que de verdad les importaba.
CAPITULO 11
Acabó el día.
Apenas dormí, estuve pensando en todo lo que había ocurrido. Jennifer apenas preguntaba, pensaba que estaba con mi nueva amiga. Estaba feliz de ver que me hacía a vivir ahí. Quedé un par de días más con ellos, en los que estuvimos en su casa charlando y hasta una vez, jugando al Singstar. Los tres se portaban genial conmigo y eran increíbles, pero me sentía bastante cerrada cuando venían Selena y Danielle, por lo que me gustaba estar con Joe, que me comprendía sin tener que decirle nada. Aquel viernes, volvimos a quedar. En principio todo fue normal: nos echamos unas risas con la xbox y charlamos un rato, hasta quedarnos casi sin temas de conversación.
-Clara. –Dijo Kevin, cosa que me asustó. -¿Le has dicho a alguien que nos ves? Es decir…que eres amiga de nosotros.
-No. –Solté rápido, para que no pensara que dudaba. –No he dicho nada, es lo que vosotros me pedisteis.
-No veo razón por la que seguir guardando el secreto. Si tú quieres, claro. –Dijo Nick mirando a sus hermanos.
Yo asentí, aprobando lo que decía Nick. Ser amiga de los Jonas… ¿qué puede tener eso de malo? ¡Nada!
-Mañana hay una fiesta. Pública, quizá haya cámaras, quién sabe. –Empezó Kevin.
-De nuestra amiga Demi, ¿la conoces? –Interrumpió Nick. Joe apenas hablaba, miraba a sus hermanos con una mueca sin expresión.
-¡Cómo no iba a conocerla! –Dije riendo.
-Genial… pues, podrías venir con nosotros. Es decir, si quieres. –Acabó Kevin.
-Claro que sí, me encantaría. –Dije ilusionada. –Pero… ¿qué haré allí?
-Bueno verás; es una fiesta formal. Hay que ir arreglados, Selena y Danielle podrían ir de compras contigo. Y, bueno, es… una fiesta… en parejas. Hay que ir con parejas. –Explicó dubitativo Nick. Ya sabía por donde iban los tiros. Joe me miró, y cuando nuestras miradas coincidieron, apartó la suya. Noté que sus mejillas se encendían como dos llamas de fuego.
-Entiendo.
-Nick y Selena, Dani y yo… y…bueno. Que si querías venir.
Joe me miró, de pronto, y las comisuras de su boca se elevaron levemente. Algo avergonzado preguntó:
-¿Querrías ser mi pareja en la fiesta?
Solté una risilla por lo bajo.
-Claro que sí. –Una chispa se encendió en sus ojos y en la habitación hubo silencio.
-¿Un té? –Dijo Kevin yendo a la cocina.
Y no volvió a tocarse el tema.
Al día siguiente, me desperté temprano para ir con Selena y Danielle de compras, algo que, sinceramente, no me apetecía mucho. No tuve que dar explicaciones a nadie, puesto que en la casa todas estaban dormidas. Nos colamos entre las callejuelas para que no nos vieran los paparazzis, y entramos en una tienda de esas en las que yo jamás hubiera entrado por mi sola, ese tipo de tiendas que miras –babeando- desde lejos y sueñas con poder permitirte algún día.
-Chicas. –Susurré. –Mejor vamos a algún sitio más barato, de verdad no me importa, pero no puedo permitirme algo así.
Las dos rieron al unísono, y me sentí boba.
-Lo siento, pero te vamos a dejar pagar nada de nada.
Insistieron e insistieron, aunque yo me negaba. Al final me dejé llevar entre los sedosos vestidos de cada precioso color; las lentejuelas, los tejidos espumosos, los encajes, la seda, el raso… las faldas de vuelo, ceñidas, con volantes, vaporosas… todo lo que una chica desearía, como el baile de fin de curso, y con uno de los chicos más guapos jamás conocidos.
Al fin me decidí por un vestido no muy caro comparado con otros muchos, azul pálido, sin tirantes, ceñido y hasta la rodilla. También unas sandalias de plataforma, con las que me costaba un poco andar, pues nunca había llevado calzado elevado.
Entré en los probadores para vérmelo puesto, y le dejé la ropa que llevaba puesta (unos viejos vaqueros y una chaqueta de cuero negro) a Danielle y Selena y me lo puse.
Al verme en el espejo, me sentí realmente como una princesa. Jamás había llevado un vestido como aquel, y menos, me había sentido tan favorecida. Les de las gracias mil veces a mis acompañantes y me imaginé de la mano de Joe, todo el mundo mirándonos.
Selena y Danielle también se probaron los suyos. Estaban realmente perfectas, parecía que eran hechos a su propia medida. Estaba cuidado el más mínimo detalle de su aspecto, ellas estarían acostumbradas, pero yo no; para nada.
Al ver a Selena con su vestido corto y sus tacones de aguja la imaginé con Nick, imaginé esos besos, esos abrazos, esas miradas con las que yo siempre había soñado y que ahora pertenecían a ella. Suspiré lentamente y continué mirándome en el espejo.
Alguien me dio dos toques en el hombro.
-Se te ha caído esto. –Me indicó Danielle dándome un papel arrugado.
Era el dibujo de mi hermana para Joe. No se lo había dado. Era él, ponía te quiero.
Si mi hermana supiera todo lo que me estaba pasando y que no se lo había contado, se sentiría defraudada, y yo más. En ese instante, me sentí mal, no; fatal. Pero no merecía la pena, pronto le daría el dibujo a Joe y sería una buena hermana.
Le envié un mensaje a Jennifer diciéndole que no iría hasta probablemente muy tarde, sin darle explicaciones.
Pasamos lo que quedaba de tarde en casa de Selena arreglándonos y preparándonos para la fiesta. Cada vez me iban cayendo mejor, me comprendían, me trataban bien; como a una amiga. Me pusieron como a una princesa: me peinaron con un moño con muchos mechones sueltos y una diadema de pedrería, y mi precioso vestido y las sandalias. Por la calle, todo el mundo nos miraba, y me sentía bastante incómoda, pero era feliz.
Cuando llegamos a la fiesta, que era en un jardín decorado con columnas cubiertas con doseles blancos y rosas blancas, solo distinguí a los Jonas en medio de la pista. Era imposible describir como estaban; comenzaron a temblarme las rodillas de los nervios. Estaban realmente perfectos con sus trajes; elegantes, favorecedores. Me acerqué a ellos sonriente, decidida; no quería parecer una pardilla que jamás había ido a una fiesta como aquella (que era lo que era).
Los saludé con la mano y reí por lo bajo.
-Qué chicas más guapas. –Dijo Kevin. Nick asintió, y rápido se retiraron con sus respectivas parejas.
Joe y yo nos quedamos solos. Realmente no: estábamos rodeados de gente, pero yo me sentía como si en la gran pista de baile de césped verde sólo estuviéramos él y yo.
-Whoa. –Dijo él, abriendo mucho los ojos y levantando las cejas, un gesto en él que me encantaba. –Estás… preciosa.
Yo me sonrojé. ¡Qué chico aquel!
-Gracias. Tú también estás genial.
Un silencio incómodo nos inundó, y recordé algo bastante importante.
-Toma, esto es de mi hermana pequeña, para ti. –Dije tendiéndole el papel.
-Qué graciosa. –Dijo riendo. -¿Qué edad tiene?
-Ocho. Le encantas.
-¡Anda! –Rió. –Le encanto.
-Sí.
-¿Le encanto a alguien más? –Insinuó.
-Le encantas a mucha gente… -Susurré bajando la mirada.
-¿Estás tú entre ellas? –Dijo cogiéndome de la mano. El corazón comenzó a latirme con tanta fuerza que creí que se me saldría del pecho.
-¡Sí! Es decir… soy la persona a la que más le encantas de todas a las que me encantas. Es decir… oh, tú me entiendes.
-Te entiendo. –Sonrió mirándome a los ojos. –Tú también me encantas, pero me encantas de una forma especial.
De nuevo, un silencio incómodo.
-¿Bailas? –Preguntó Joe, caballeroso.
Asentí.
Llevó sus manos a mi cintura con dulzura, y yo coloqué las mías tras su cuello. Empezamos a movernos al ritmo de la música, sin pensar ni en el tiempo ni en el espacio. Solos él y yo. Mi pupila se reflejaba en la suya, y entre nuestros rostros había apenas centímetros, que iban escaseando más y más poco a poco, hasta que nuestros labios casi se rozaron.
Pero alguien interrumpió nuestro momento, nuestro preciado momento. Nos separamos rápido, pero sin soltar nuestras manos.
-Hola, soy Demi.
-Yo Clara. –Dije con odio.
CAPITULO 12
Empezó a hablar como si no hubiera sabido que había interrumpido un momento importante (que era difícil que no lo hubiera ignorado). Habló de la fiesta, de los invitados y de lo que faltaba por llegar. Apenas pausaba para respirar, pues parecía no querer dejarnos ni un simple segundo de intimidad. Cuando al fin nos dejo solos (y digo al fin no porque me cayera mal ni porque no me hubiera hecho una ilusión increíble conocerla, sino porque tenía entre manos un asunto bastante importante que me llevaba emocionando mas y más mientras ella charlaba sin parar), nos fuimos a una esquina en la que había un banco blanco aunque algo sucio. Nos sentamos y, al no estar cubierto, la fría brisa de la noche me envolvió y me hizo tiritar. Él se quitó su chaqueta y se quedó con su camisa y su corbata negra lisa, que no le quedaban nada mal. Lo miré de arriba abajo como si hubiera sido la primera vez que lo veía mientras me arropaba con su pesada chaqueta, que colocaba en mis hombros con suavidad. Pero me olvidé por completo del frío que tenía cuando empezó a aproximarse lentamente a mí, como hace unos minutos.
¿Los besos son tan emocionantes que te hacen parecer ver luces blancas?
No; no era eso. Un paparazzi se había colado en la fiesta y había hecho una foto de nuestro casi-beso. Joe me cubrió la cara con la chaqueta para que no me reconocieran pero era tarde, en todas las fotos salía mi cara en primer plano. El paparazzi corrió hasta saltar una vaya y huir. Debíamos haber tenido más cuidado: ahora todo el mundo iba a conocerme. Me cundió el pánico; no sabía qué iba a ocurrirme a partir de ese momento. Miré a Joe, y tragué saliva. Él volvió a sentarse a mi lado, pero esta vez el ambiente parecía mucho más confuso, me sentía observada, pero no de la forma cómo me habían mirado antes; sino con rabia, con envidia. Agaché la cabeza y se me quitaron todas las ganas de estar allí, aunque hace unos segundos me hubiera muerto de ganas de estar con Joe Jonas.
-Clara no te apures, siempre nos hacen fotos. –Me dijo.
-Pero te he metido en un lío, ¿verdad?
-No. Pero vámonos. –Me tomó de la mano y fue hasta una mesa donde servían ponche. Allí, Kevin y Danielle conversaban con una pareja que debían ser también bastante conocidos.
-¡Hola, Joseph! ¡Cuánto tiempo! –Dijo la mujer. Tendría unos, quizá, treinta años o algo menos, y su pelo era de un color rubio algo superficial. Jamás había oído a nadie llamarle Joseph y me pareció extraño.
-Sí. –Dijo Joe, algo borde, mientras la saludaba con dos besos. –Kev, Clara no se encuentra bien aquí…
-Sí, mejor nos vamos ya. –Dijo Danielle mirando haciéndole una seña a Kevin y tirando de su brazo.
Cuando conseguimos apartar a Nick del plato de los canapés de gamba, nos fuimos los cinco (dejando a Selena en la fiesta con Demi).
Era ya bastante tarde, pero no nos habíamos percatado. Cuando llegamos a su casa esquivando las cámaras, caí rendida en el sofá, y para cuando desperté, alguien me había tapado con una manta. En un sillón pequeño que había al lado, estaba Joe, con la cabeza hacia atrás y la boca abierta. Estaba completamente dormido. Me levanté rápido del sofá y lo miré fijamente: parecía un ángel.
Al mirar el móvil, tenía muchísimos SMS y llamadas. Eran las cinco de la mañana, ¡seguro que había preocupado a Jennifer!
-Joe… -susurré, intentando no sobresaltarle.
Él abrió los ojos muy poco a poco. Después se cambio de lado y bufó.
-Qué frío. –Tiritó. Actué rápido y le eché mi manta por encima.
-¿Por qué no me has avisado? –Le pregunté, de los nervios. –Son las cinco. No le he dicho nada a Jennifer. Me va a matar. Estoy…durmiendo en vuestra casa, no debería, ¿entiendes?
Me eché rendida en el sofá. Él rió.
-¿Por qué te ríes? –Dije más enfadada. En el fondo, no lo estaba ni una pizca. Me encantaba estar ahí, con él…
-Ahora solo duérmete, ¿vale?
Le miré seria.
-Joseph Adams Jonas, estoy en el sofá de los Jonas Brothers durmiendo después de venir de que unos paparazzi me fotografíen en la fiesta de Demi Lovato junto a Joe Jonas. ¿Y quieres que duerma? –No pude evitar sonreír al acabar la frase. ¡A quién le dijera yo aquello, le parecería una locura!
-Nunca me habías llamado así.
-Perdona, estoy algo… irritada. Pero, estoy también muy feliz. –Miré al techo.
-Yo también. –Sonrió.
-¿Y tus hermanos?
-Se fueron a casa de mis padres, con Frankie.
Pensé en la tímida imagen de Frankie preguntando quién era yo, cuando Nick respondió que era una amiga. Sí, una amiga. ¡Parecía haber pasado tanto tiempo…!
-¿Estamos solos? –pregunté.
-Sí.
-Pues yo no voy a poder dormir.
-Ni yo…
En esto, sonó su móvil, que era diferente al que le había visto la primera vez que estuve en su casa. “Famosos…” Pensé.
-Clara… Mira esta foto. –Dijo tendiéndome el móvil. Sí, éramos nosotros dos. Yo de espaldas, él de frente, un aparente beso, por supuesto. Él fotógrafo se lo había montado bien para que pareciera un beso real, y ahora todo el mundo podía ver esa foto. Un simple efecto óptico.
Abajo había otra, él y yo de la mano.
“Nueva novia de Joe Jonas, pobre, no famosa, ¡y fea!”
Las lágrimas resbalaron por mis mejillas, presentí que todo iba a ir de mal en peor a partir de entonces.
-Por favor, no llores.
Joe me abrazo, y tras mirarme unos segundos, al fin, se produjo ese beso. Un beso que jamás en la vida olvidaría.
Quizás, no todo iría tan mal.
CAPITULO 13
#Narra Joe#
En las portadas de todos los periódicos aparecíamos nosotros, y en cada una de ellas, una noticia diferente: la nueva novia de Joe, una ex de Joe vuelve al ataque, un nuevo montaje de Disney para Joe Jonas… Me ponía de los nervios que la prensa inventara tantas cosas para vender. Malditos paparazzi. No me preocupaba por mi, si no por Clara. Ella jamás había tenido una vida de famosa, y ahora iban a empezar a acosarla como si lo fuera. Aún continuaba dormida, aunque eran las 12 de la mañana. La miré durante un rato, hasta que abrió los ojos, parpadeó, y los volvió a cerrar.
-Clara. Son las doce, venga. Llama a Jennifer, y dile que estabas bien. Porque estás bien, ¿no?
-Estoy perfectamente. –Dijo aún con los ojos cerrados. –Pero tengo sueño.
Pensé en lo que ocurrió a las cinco de la mañana. Sentía el recuerdo todo el rato presente en mi cabeza, como una sombra. No podía dejar de pensar en ella. Me había enamorado de una fan. Pero… pero había algo que aún me preocupaba…
#Narra Clara#
Sentí sus cálidos labios sobre los míos y reaccioné.
-Mis padres están a punto de llegar, desayuna. Aunque, a estas horas…
Entonces fue cuando me levanté de un respingo del sofá.
-¿Tus…tus…padres? –Dije temblando, a la vez de frío y de miedo. Sí, Denisse y Kevin Jonas. Los padres de las criaturas más perfectas creadas por Dios. E iba a… ¿conocerlos?
-No, Joe, no estoy lista. Yo… no puedo. No sé que voy a decir, cómo me tengo que comportar…nada.
-Sólo sé tu misma. –Dijo, sorprendiéndome, en español.
-¡Joe, has hablando español! –Le abracé con todas mis fuerzas, sintiéndome orgullosa, feliz. Por un segundo me olvidé de que los padres de mi… ¿novio? ¿Amigo? ¿Qué éramos Joe y yo? Hasta que sonó el timbre.
-¡Madre mía! Diles que estoy en el baño, por favor, no pueden verme con esta pinta…
Joe rió de mi inseguridad: -Todo saldrá bien.
Pero, para mi sorpresa, la puerta se abrió violentamente; y no eran ellos.
Eran Nick, Kevin, Danielle, y Frankie encima de la espalda de Kevin, que se dio un golpe que debió haberle dolido en la frente con el marco de la puerta.
-¡Es la novia de Joe! –Dijo, riendo y señalándome.
-Frankie. No se señala. –Dijo Nick, poniéndose serio. Después me sonrió. -¡Clara!
Un escalofrío me recorrió la espalda. Nick era también tan dulce…
-¿Qué tal la noche, chicos? –Preguntó Kevin.
-Realmente muy buena, bro. –Respondió Joe mirándome. Mis mejillas se encendieron y él sacudió la cabeza apartándose el pelo de la cara, que aún llevaba despeinado y desaliñado desde la noche anterior.
-Sí… genial. –Dije mirando a Nick. –Perdón por… mi aspecto. De verdad, lo siento. –Me sujeté el vestido por detrás, que casi se había desatado. –Voy a cambiarme.
Corrí al baño sin esperar respuesta, haciendo bastante ruido al pisar el suelo con las sandalias. Me encerré y, a la velocidad del rayo, me puse los pitillos azules que siempre me acompañaban a todos los lugares. Estaban rajados y rotos en la rodilla, y tenían un rallazo de permanente dorado que ni el más potente de los quitamanchas había logrado eliminar. Pero justo cuando me estaba colocando la camiseta, sonó el timbre. Se oyeron unas voces de mujer que no pude reconocer del todo. Quizá fuera su madre. Mi faz se tornó blanca como la cal pura. Los padres de los Jonas.
Alguien abrió la puerta del baño con seguridad. Menos mal que había terminado de ponerme la camiseta.
-¡Lo siento! ¡Lo siento, de verdad!
Me relajé y suspiré al ver que era Danielle, que cada vez me caía un poco mejor.
-Nada, tranquila, no pasa nada.
-Sólo iba a retocarme en el espejo…
-Entonces pasa, yo ya salgo.
-No, si quieres hablamos.
Pareció darle más importancia a la palabra “hablamos” y no al “si quieres”. Por lo tanto, supuse que Danielle quería hablar de algo conmigo. Cerró la puerta tras ella y se sentó en una cesta que debía ser para la ropa sucia.
-Clara, ¿sabes qué?
-¿Qué? –Dije mientras me hacía la ralla del ojo en el espejo.
-Cuando no estás Joe no deja de hablar de ti, ni un segundo. Desde que te vio. Es increíble, jamás le había visto así con nadie. Antes de conocerte, hablaba también mucho de Demi; creo que se gustaban, que tenían algo, no sé. Pero no como ahora contigo: te mira como si te adorase más que a nada en el mundo. –Sonrió mirando al techo. Yo, en cambio, mostré una mueca de horror. Me sentía completamente feliz por dentro, pero algo me chocaba. El rimel se me corrió cuando una lágrima se derramó hasta mi barbilla, rápida y fugaz como una estrella.
-¿Qué te pasa, Clara? ¿Tú no sientes lo mismo?
-Sí…sí que lo siento. –Dije respirando entrecortadamente. –Jamás había sentido algo así por alguien. Ayer… nos besamos. Sí. Nos besamos. Fue el mejor beso de toda mi vida. Pero, cuando veo a Nick… cuando lo veo con Selena… Oh, ¡yo siempre he amado a Nick! ¡Y por mucho que ame también a Joe no puedo sacarle de mi cabeza…!
Entonces fue cuando rompí a llorar en el hombro de Danielle de forma automática, que me abrazó con ternura. Sus rizos cayeron sobre mi espalda, y quedaron en el aire cuando nos separamos.
-Sé lo que sientes. Nick es un chico increíble. Es…guapo, claro. Dulce, romántico. Joe también; es maravilloso. Pero, Nick tiene a Selena. Joe te tiene a ti.
-No quiero hacerle daño.
-Lo siento mucho, Clara, de verdad. Solo que…Joe te ama de verdad.
-No puedo evitar sentir lo que siento. Me sale… solo. Cuando Joe me besó fue el momento más feliz de mi vida, sentí que lo amaba a él y solo a él y que jamás querría separarme de su lado, que fuera algo… eterno. Pero entonces apareció Nick. Recordé todos aquellos momentos en España, pensando en él, en como sería estar a su lado. Es algo difícil de explicar. –Continué, desahogándome.
-Todo llegará. Déjate llevar…el destino te lo dirá todo.
Y salió del baño de una forma tan rápida y sutil que apenas me di cuenta de que ya no estaba.
El destino me lo dirá todo. Sólo déjate llevar. Déjate llevar.
Me lavé la cara, me peiné lo más rápido posible, y con una gran sonrisa en los labios, me presenté ante los padres de aquellos tres chicos tan maravillosos.
-Hola, yo soy Clara.
Danielle me guiñó el ojo mientras daba dos besos a los padres, orgullosa.
-Denisse y Kevin, encantados.
Me senté al lado de Joe, que me besó repentinamente en la mejilla. Sonrojé.
“Déjate llevar…”
Nick también besó la mejilla de Selena.
“…el destino lo dirá todo.”
CAPITULO 14
Fue una tarde bastante extraña. Joe me trató realmente como si estuviéramos saliendo, y le hablaba a sus padres de mí como si me conocieran desde hace mucho tiempo. Pero en el fondo, estuvo bastante bien.
#Narra Nick#
Clara, la novia, o lo que bien sea de Joe, llamó a Jennifer y le contó toda la verdad. No sabemos que le dijo, solo que ella fue corriendo hasta su casa con el corazón en un puño, bastante nerviosa. Mientras, ahí estábamos Selena, Danielle, Kevin, Joe, Frankie, nuestros padres y yo. Ninguno sabíamos como empezar la conversación. Sí; todos queríamos aclarar lo que había entre Joe y Clara.
-Frankie. ¿Por qué no vas a ordenar tu cuarto, eh? –Inquirió nuestro padre, Kevin.
-No.
-¿Por qué?
-Sé que queréis hablar de cosas importantes, de esas cosas que habláis siempre cuando yo no estoy porque no queréis que me entere, ¡sois injustos conmigo! –El niño se cruzó de brazos y se sentó a mi lado, decidido a no moverse del sofá.
-Franks, si no, ya sabes lo que te ocurrirá… -Kev se levantó del sofá y se acercó lentamente a Frankie, que se hizo una bola cuando empezó a hacerle cosquillas.
Una vez nuestro hermano no estuvo, empecé a dar toques en el suelo con el pie, indeciso, una y otra vez, creando un ritmo.
-Nick. Me pones nervioso. –Protestó Kevin.
Selena me miró extrañada. Me sentía observado. Nadie hablaba, cada vez el ambiente era más incómodo.
-¿Se puede saber qué os pasa? –Preguntó al fin, nuestra madre, rompiendo el silencio. –Lleváis todo el rato igual. Ausentes. ¿Qué ha ocurrido?
Kevin hizo caso omiso a la pregunta de Denisse. Por su cara, ya sabía sus intenciones. Sí; sabía que de un momento a otro soltaría aquella pregunta…
-¿Qué pasa entre Clara y tú?
-Nada. –Joe agachó la cabeza, una leve sonrisa apareció en su rostro, pero apenas tan simple y minuciosa que nadie debió percibirla.
-No creo que sea nada. –Opinó Selena mientras me acariciaba la mano.
Las mejillas de Joe encendieron.
-¿Clara y tú? –Repitió Kevin.
Yo me uní a sus bromas, mientras nuestros padres nos miraban extrañados:
-Joe y Clara, ¡nueva pareja del año!
Mi hermano de decía nada, se limitaba a agachar la cabeza escondiéndose como el niño que no sabe la respuesta a la pregunta del profesor.
-¿Queréis dejarlo ya de una vez? –Danielle se levantó repentinamente de su asiento al lado de su novio, y lo cambió por uno al lado de Joe. –Él sabrá lo que quiere, para algo es su vida.
Joe se apartó el flequillo de la cara y miró a Dani. Seguro que Clara y ella habían hablado. Seguro. A Danielle siempre le había encantado hacer enfadar a Joseph.
Ocurrió algo inesperado: su rostro se iluminó, y se levantó hasta llegar a la puerta tan rápido que apenas nos dimos cuenta.
-¡Joe! ¡Haz lo que tengas que hacer! ¡Demuéstrale quién eres! –Exclamó Danielle.
Y sin más, como si ambos se estuvieran leyendo la mente, Joe guiñó el ojo a Dani, y en breves lo vimos por la ventana corriendo como un loco hacia la casa de Jennifer.
-Tú y yo tenemos que hablar mucho, ¿eh? –Kevin besó la frente de su novia.
-No, yo no pienso decir nada. –Una gran sonrisa no se borraba de sus labios.
Miré a Selena. Miré a mis padres. No comprendíamos nada, pero pronto, lo haríamos.
#Narra Joe#
“Venga, vamos vamos vamos, necesito hablar con ella” –Me repetía una y otra vez a mi mismo. El aire chocaba contra mi cara mientras corría a toda velocidad por las calles de Nueva York. Los coches me pitaban, la gente me observaba y me señalaba, pero la mayoría eran incapaces de reconocerme, pues jamás había corrido a una velocidad como tal. Si hubiera cogido el metro o el autobús hubiese tardado quizá más de lo que llevaba ya en camino. Apenas miraba al cruzar los pasos de cebra; pero solo podía pensar en decirle lo que sentía a Clara; quería volver a tenerla junto a mi y no soportaba que se fuera. Cuando llegué al piso, me paré frente a su puerta. Nunca había entrado, solo alguna vez ella me había dicho la dirección y yo había pasado por ahí bastantes veces a escondidas, deseando que en una de ellas ocurriera la más pura casualidad de que ella saliese al balcón y mirara hacia abajo.
Llamé dos veces al timbre, sorprendiéndome a mi mismo. 3ºA, 3ºA, 3ºA.
No pasaron más de un par de segundos, pero ya empecé a ponerme terriblemente nervioso. Al fin, tras varios interminables segundos, se oyó una voz poco familiar.
-¿Sí?
-¿Clara? ¿Estás ahí? –Respondí rápidamente.
-Eres tú, ¿verdad? Eres… él.
-Sí, soy… él. Supongo.
-No digas quién eres, mi hermana no sabe nada y podría bajar y… no sé, lanzarse sobre ti.
Reí, nervioso.
-Dile a Clara que baje, por favor.
-Lo siento, ahora mismo no puede bajar.
-¿Por qué no?
-Porque no… no puede. Ella y yo tenemos que hablar, así que ahora mismo no. Contigo ha estado todo el rato.
La odié. En ese mismo instante, la odié más que a las lloviznas que estropean los maravillosos días de verano, más que a las colas de los parques de atracciones, y eso a mi pesar, era mucho, mucho odiar.
-A las 8. En la playa. ¿Vale? La espero allí, dile que no falte, por favor…
-Se lo diré…
Corrí hacia el centro, tenía muchas cosas que hacer.
#Narra Clara#
-No sé porque me mentiste, no lo entiendo… Se supone que íbamos a confiar una en la otra. Aunque los odie, no iba a odiarte a ti por eso. –Protestó Jennifer.
-Me lo pidieron ellos. Lo que yo no sé es por qué le has dicho a Joe que no podía verle ahora. Quizá fuera importante.
-Vas a verle ésta tarde, ¿qué más te da?
-¿Que qué más me da? Mucho, Jennifer, mucho. Podía ser… no lo sé. Cualquier cosa. Habla más bajo, por favor. Si tu hermana se entera… no me hablará en la vida.
-Se enterará, créeme. –Jennifer sacó de su bolso una revista, con la famosa foto de nuestro casi-beso. Suspiré. Recordé aquel momento. Inolvidable, dulce, tan especial…
Pero una canción pausó mis pensamientos. Give Love A Try, Nick version. Tono de llamada. Cogí el teléfono lo más rápido que pude.
-¿Sí? ¿Mamá?
Se oyeron lamentos de fondo. Oh, oh.
-Hija, tu hermana. No sé qué le pasa. ¿Puedes explicármelo tú? Dice que le has robado lo único que tenía. No la entiendo. Por favor, habla con ella.
Me puse de los nervios. Ella se refería a Joe.
-¡No quiero hablar con ella! –Se oyó, entre sollozos. -¡No quiero volver a hablar con ella, nunca!
Me sentí la peor hermana del mundo. Quise que me tragara la tierra.
-Por favor, ayúdame. –Pidió, desesperada, mi madre.
CAPÍTULO 15

-Mamá, por favor. Mamá –repetí- Dile que lo siento. La compensaré. Dile… ¡dile que la traeré aquí, que se lo presentaré!
Jennifer no comprendía nada, pero creo que tampoco lo hubiera hecho si hubiera hablado en inglés. No había más que ver su rostro con su ceja enarcada y una mueca de desconcierto.
Laura seguía sollozando. No podía soportar escucharla así, sufriendo aún más de lo que ya sufría por sí sola con su enfermedad.
-Laura, recapacita, por favor. Joe también te cogería mucho cariño si estuvieras aquí. ¿Te gustaría ser como su hermana pequeña? ¿No sería genial ser la hermana de Jo…
La niña rompió a llorar de nuevo, comenzando a sacarme de mis casillas.
-Mamá. –Susurré. –Cálmala tú, llámame después. Por favor.
-Es que todo esto ha sido por tu culpa, eres tú la que nos has mentido, hija.
Aquellas palabras me hicieron arder por dentro.
-Así que soy yo, ¿eh? –De alguna manera, no sé cómo, exploté, como un tanque de butano al que le prenden fuego. -¡Así que soy yo la que tiene que ocuparse también de esto, la que no puede llevar una vida, mientras tú eres la madre que jamás pasa más de dos minutos al día con su propia hija enferma a la que cualquier día podrían meter en el hospital mientras tú no te hubieses enterado! ¿Por qué crees que no sabes lo que le pasa? ¿Acaso habláis alguna vez? ¿Acaso llevas a tu propia hija a conocer mundo, a pasar un tiempo con su madre, a que pueda llevar una vida de una niña normal de ocho años? Ni siquiera sé cómo te has dado cuenta de que tu hija está enferma. Probablemente estarías tan ocupada que ni te darías cuenta.
-Hija…
-Déjalo. Estoy bien aquí, con los hermanos Jonas, con Jennifer y con su familia. Ojala pudiera traer aquí a mi hermana, yo… yo por lo menos la cuidaría como se merece.
En ese momento me sentí orgullosa de mis palabras. Pero, instantes después a que colgara el teléfono sin dejarla contestar, el alma se me vino abajo. Me había comportado como la peor hija del mundo. Sentí que todo iba de mal en peor.
#Narra Joe#
“Tilín, tilín”
Realmente odio las campanillas que suenan cuando entras a alguna tienda. Las odio, porque todo el mundo te mira. Y si no vas bien camuflado, pueden abalanzarse todos sobre ti y aplastarte contra la puerta, cosa que ya me ha pasado. Pero esta vez no fue así, pues en la joyería a la que entré solo había alguna que otra persona mayor que jamás en su vida habría oído mi nombre.
-Buenas. –Dije, de la forma más leve y sutil que pude.
La dependienta, una chica joven, de quizá la misma edad que yo o algo más, me sonrió.
-Hola. ¿Qué deseas?
Me miró de arriba abajo, sorprendida. Sabía que me había reconocido y que se estaba haciendo la loca. Aunque, bien que había. En ese mismo instante no estaba como para atender a fans.
-¿Algo sencillo para conquistar a una chica? –Dije abalanzándome contra el mostrador. La chica rió.
-¿Tú necesitas eso? –Dijo desviando la mirada.
Yo miré hacia abajo.
-Sí. –Me limité a contestar.
La chica, algo avergonzada, colocó sobre el mostrador, delicadamente, varios colgantes, un par de anillos y ciertas pulseras que no me convencían.
-Quiero conquistarla. –Indiqué.-No pedirle matrimonio.
-Es exigente el señorito… -Bufó ella.
-Está en mi derecho. –Apareció en mi rostro media sonrisa. –Soy el comprador.
-Y yo soy la vendedora, y yo te ofrezco esto. –Puso las manos en jarras.
-Sí, eres la vendedora, ¡pero seguro que ni siquiera éste negocio es tuyo! Pídele a tu padre que te traiga del almacén lo que le quede, anda.
-Éste negocio es mío.
-Ya. ¿Sí?
-Sí.
-Qué bien.
-Pues eso.
-Pues anda. –Algo cabreado, me dirigí hacia la puerta. Pero justo de abrir, se le oyó:
-Vale, vale. Guardo algo más, pero es más caro y especial. –Dijo rebuscando entre los cajones. Retrocedí.
-Era lo que te pedía desde el principio. A mi no me importa el dinero.
-¿Acaso eres rico? –Rió.
No me entraba en la cabeza. Esa chica… ¿no sabía quién era yo?
-¿No me…reconoces?
-¿Reconocerte? Creo que te equivocas de persona. –Sonrió dulcemente.
-Entonces no sabes quién soy.
-No. Pero mira. –Sacó un collar con una cadena de plata y, al final de ella, un corazón, no muy grande, no muy destacable, pero no el típico corazón; un corazón especial. Ese era el regalo que yo quería hacerle a Clara. –Puedo ponerle lo que quieras por detrás, es rápido, y como te consideras rico…
-Soy Joe Jonas. –Protesté.
-Encantada.
-¿Me vacilas?
-No te entiendo. ¿Quieres que te ponga algo en el collar, o no?
Me rendí. Definitivamente, esa chica no me conocía.
-Sí… Pon… So, won’t you fly with me?
-¡Anda! Bonita frase. Poeta, ¿eh?
-Puf. Ponme la frase de una vez. –Empecé a cabrearme.
-La ha compuesto mi hermano. –Se oyó, detrás de mí. Qué raro. No había escuchado las campanitas, de haber entrado alguien lo hubiera sabido. Me giré, y allí estaba Kevin, mirándome como si fuera alguien desconocido. -“If time we’re still, the sun will never never find us” -Cantó, mirando a la dependienta.
-Bro, ¿qué haces aquí? –Pregunté extrañado.
-Nada. –Dijo escondiendo algo tras su espalda. -¿Y tú?
-Tú sabes lo que estoy haciendo. Pero…¿y eso que tienes ahí? –Corrí hasta detrás de él, mientras la dependienta nos miraba divertida. Pero él se dio la vuelta de nuevo a la velocidad del rayo.
-Te he dicho que nada.
-¡Lo he visto brillar! –reí.
-Vale… -se rindió, abriendo su puño para mostrar un anillo de grandes y preciosos diamantes, él anillo con el que soñaría cualquier mujer, un anillo que te atraía con su incesable resplandor al reflejar la luz.
-Ese no es un anillo normal y corriente, ¿verdad?
Kevin no contestó, incómodo.
-Bueno… ¿sois un grupo? Ya…ya he puesto la frase en el corazón. Toma, Joe Jonas.
Yo cogí el colgante delicadamente y lo metí, con su caja, en mi bolsillo trasero.
-Sí, somos un grupo. –Afirmó Kevin. –Con…nuestro tercer hermano.
-Ya hablaremos tú y yo. –Susurré a Kevin mientras salía por la puerta.
-¡Espero que cosechéis éxitos! –Nos exclamó la dependienta.
“Ingenua” Pensé mientras seguía corriendo por las callejuelas del centro de Nueva York, con la mano en el bolsillo con miedo a que el regalo de Clara se perdiera.
Sí, aún me quedaban muchas cosas que hacer antes de la velada con Clara…

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18 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Jue Ago 19, 2010 9:14 pm

dios me encanta que enganche por favvor sigue escribiendoo

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19 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Vie Ago 20, 2010 1:08 pm

Si , es bastante buena , sigue escribiendo Smile , mirar el baner de arriva , que tal ? hos gusta?






Nick:
"Esta canción es para todos aquellos que tienen su corazón roto, los sueños perdidos, para los que están tristes o felices”
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20 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Vie Ago 20, 2010 3:07 pm

Me encanta la nove Very Happy Que mal que estes de vacaiones Sad

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21 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Miér Ago 25, 2010 5:13 pm

sigela por dios no nos puedes dejar con la intriga

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22 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Jue Ago 26, 2010 9:23 am

Por fin mañana 27 Smile Que ganas tengo de que suvas nuevo cap ^^

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23 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Vie Ago 27, 2010 8:37 pm

AWWW MUCHISIMAS GRACIAS:D De verdad me alegro mucho de que os hayais acordado de mi y de mi novela^^ NUEVO CAPITULO Y GRACIAS DE NUEVO Very Happy

CAPITULO 16

Un paso, otro paso. ¡Qué caminata más larga! Y apenas había andado diez minutos.
La playa parecía desierta, la arena me entró en los ojos tan una ráfaga de aire, que elevó a los cielos los trozos de sedimento que había en la costa.
¿Dónde estaba él? Unas huellas marcaban la arena. Sí, podían ser suyas. Pero aquel lugar era tan grande, y yo me sentía tan pequeña…
Me abroché hasta arriba la cremallera de la chaqueta de cuero que me había puesto para la ocasión, sobre un vestido sencillo y ligero. El corazón me latía fuerte, no sabía lo que me iba a deparar el momento, y menos si sería algo bueno o malo. Sólo quería volver a sentirme al lado de Joe, y no tener que pensar en mis absurdos problemas, que ocupaban mi cabeza mientras me hacía a la espera.
Pero vi una cabeza entre los acantilados. Sí; tenía que ser él. Se dio la vuelta, sonriéndome, y se bajó las Rayban blancas del pelo para que le cubrieran los ojos. Era una persona fácil de reconocer, hasta a metros, muchos metros. Era extraño no encontrarlo rodeado de fans, pero ¡quién iba a encontrarlo tras esos acantilados a los que jamás se le ocurriría subir a nadie con tal viento que hacía!
Corrí hacia él con ilusión, sin poder evitar sonreír. La arena se elevaba tras mis pies mientras estos realizaban surcos en ella, hasta que llegué a él, y lo abracé tan fuerte como jamás había abrazado a nadie. Sus manos acariciaron dulcemente mi espalda. Sonrió. Tras aquella sonrisa, ocultaba algo. Y lo más probable es que ese algo fuera algo bueno.
-Gracias, gracias, gracias por venir, de verdad. –Me dijo.
-No tienes por qué darlas, yo quería venir. –le sonreí. Entonces, se me ocurrió mirar detrás de él. Había preparado un precioso picnic, con una manta de cuadros azules en la que se hallaba una cesta de mimbre marrón oscuro. Lo miré dulcemente.
-¡Oh, Joe! ¿Y todo esto? –No pude evitar volver a abrazarlo. Era tan… perfecto.
Él colocó su mano sobre mi barbilla, haciendo que lo mirara a los ojos: -Tú sabes por qué lo hago.
Los nervios, o, a saber qué, me hicieron no poder responderle, perder la noción por un segundo.
-Te quiero. –Susurré.
En breves me di cuenta de lo grande que era esa expresión, de lo que iba a significar para él, de lo importante que era decir aquello. Sí, lo quería. Lo quería mucho. Pero, no supe por qué, tuve… miedo. De equivocarme, de no haber hecho lo correcto, o de haber dejado que todo ocurriera demasiado rápido, pues volvimos a besarnos, suponiendo que aquella muestra de amor fuera su respuesta.
Ambos nos sentamos en la manta, mirándonos. Él comenzó a sacar cosas de la cesta.
-Lo siento. No sé cocinar, no he podido hacer más que esto. –Rió poniendo ante mis ojos algo liado en una servilleta. Lo abrí rápido, de forma ágil. Era un bocadillo de… bueno, en ese mismo instante, no supe realmente de qué era, pues llevaba muchas cosas. Pero sólo me importaba que lo hubiera hecho él.
-¿Por qué iba a importarme eso? –Dije riendo. –Al fin y al cabo, sencillo es todo mejor. –Dije observando la comida de reojo.
-Sencillo…
-Sí…
-Preferirías que no fuera famoso, ¿verdad? Que fuera alguien… normal. –Joe bajó la mirada. Evidentemente, le había ofendido.
-¡No, Joe! ¡No me refería a eso! Yo te quiero a ti por cómo eres. Me da igual si eres famoso o no, te querré siempre igual. Pero tú no eres una persona acomplejada, ¿no? ¿Lo eres?
-No.
-A mi me gustas así, yo no amo a Joe por ser un Jonas Brother, yo lo amo por ser Joseph Adams Jonas. –señalé su corazón. –Por favor, jamás pongas en duda algo así.
-Te creo –Sonrió.
-Haces bien. –Indiqué dando un bocado al bocadillo. La verdad es que sabía genial, aunque no estuve muy atenta a su sabor, sino a los ojos de Joe, que, cuando se volvió a poner las gafas en el pelo, relumbraron como dos perlas cuando la noche fue haciéndose entre nosotros, y la luz, y los nervios, y el tiempo para estar juntos, empezaron a escasear.
#Narra Kevin#
Cada vez se hacía más tarde, la luna alumbraba el cielo, y no había podido estar a solas con Danielle. Ella y yo sabíamos lo que ocurría aquel día, bueno, esperaba que ella se acordara. Aparqué el coche bruscamente ante la puerta de su casa, llamé al timbre y esperé, dando toques en el suelo con el pie, nervioso. ¿Por qué iba a estar nervioso? ¡Había esperado tantas veces delante de esa puerta una respuesta inmediata, todas eternas, y me había puesto tan feliz al oír los pasos, débiles como los copos de nieve al rozar el suelo, acercándose hasta la entrada! Pero aquella noche era especial.
-Hola, cariño. –me saludó.
-Danielle. –Susurré antes de besar su frente.
Me hizo pasar hasta el salón, donde me senté.
-Estoy preparando una cena. Pero tienes que esperar aquí, una cena solo para ti y para mí. ¿Vale? Espérame aquí, por favor. –Dijo rozando su nariz contra la mía, en un choque que me hizo temblar.
-Claro. Te esperaré.
En cuanto ella caminó hasta la cocina, saqué del bolsillo el anillo de diamantes que había comprado en la joyería esa misma mañana. Me había enamorado de su brillo, desde que lo vi, supe que tenía que ser suyo. Lo acaricié imaginándolo en su dedo anular. Para mi sorpresa, ella volvió, con las manos en jarras, y yo escondí rápido el anillo en el bolsillo de los vaqueros.
-¿Qué escondes ah…? –No le dejé acabar la pregunta, pues la besé, intuitivamente. –Feliz aniversario, Danielle. Te amo.
Ella sonrió, y respiró entrecortadamente.
-Igualmente, feliz aniversario. –Volvió a besarme con sus manos entre mis rizos. Saqué del bolsillo el anillo, sentí que era la hora, el momento. Me agaché. Me coloqué frente a ella, la miré a los ojos, puse el anillo a su anillo a su altura.
-Danielle Deleasa, te amo, te amaré, y es contigo con quién quiero pasar el resto de mi vida. ¿Quieres… -titubeé- casarte conmigo?
De sus ojos partieron dos lágrimas, me abrazó con tanta fuerza…
-¡Sí! ¡Sí, Kevin, mil y una veces sí!
Ardí por dentro. Ahora podía decir que ella era mía, y que yo era suyo, y para siempre.
Desde la cocina me llegó un extraño olor a quemado. Oh, oh…
#Narra Clara#
Al sentir sus manos sobre mi nuca, cuando me obligó a cerrar los ojos, un escalofrío me recorrió la médula ósea como un rallo veloz y rapaz. Me estaba poniendo un colgante sobre el cuello, noté el frío metal sobre mi cuello, contrastando con sus dedos cálidos.
Miré el collar. Un corazón, con un par de diamantes en su superficie; precioso. Tras él, una frase. “So, won’t you fly with me?”
-Volaría contigo hasta el más allá. Me encanta. Me encantas. Gracias. –No podía ser más feliz.
Colocó mis manos dulcemente entre las suyas, y las besó.

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24 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Sáb Ago 28, 2010 8:02 pm

por favor ,escribe más no puedo esperarrrrrrrrrrrrrrrr Laughing Laughing

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25 Re: 5.OOO KILÓMETROS ~ el Dom Ago 29, 2010 12:53 am

Gracias!Very Happy seguid comentando porfa:)

CAPITULO 17

El siguiente día, en la casa de los Jonas había un ambiente bastante extraño. Todos se miraban como guardándose cosas dentro, como si estuviesen deseosos de que llegara el momento de sentarnos todos a la mesa a entablar conversación. Pero en los minutos antes, nadie hablaba más de dos palabras. Danielle y Kevin estaban acurrucados en el sofá grande, con una manta por encima y cuchicheando. Me encantaba verlos así, tan unidos. Jamás había podido pensar que esa pareja sería así en realidad. Nick, cosa que fue de extrañar, estaba solo, y algo apenado. Echaría de menos a Selena, que probablemente estaría trabajando. Era lo bueno que teníamos Danielle y yo, que al no ser famosas, no estábamos tan ocupadas. Antes de conocerlos, no me ponía a pensar en aquellos domingos en familia, en los que todos compartían risas, charlas y experiencias como cualquier persona normal. Aquellos momentos me recordaban a cuando mi padre estaba conmigo; era muy pequeña pero lo recordaba como si hubiera sido el día anterior. Siempre quería que le contase con detalle todo lo que había hecho aquel día, lo que había aprendido, con quién me había juntado en el recreo del colegio… a mi me parecía pesado y monótono, pero me encantaba con la ilusión con la que escuchaba mis relatos de niña y asentía repetitivamente cuando ya llevaba un rato hablando. Después le contaba a mi madre lo que había hecho en el trabajo, cosa de la que yo nunca me enteraba, y los observaba desde las cristaleras del salón hablando y mirándose con aquel espíritu de amor joven que ambos siempre habían tenido. Uno de aquellos días, me acerqué tímidamente a mi madre. Le dije que tenía la barriga muy hinchada… ella me respondió que iba a tener un hermano o una hermana. Yo quería tener una hermana, me hacía ilusión peinarla y jugar con ella, y al día siguiente ya quería ir a comprarle cosas. Para cuando no me había dado cuenta, una lágrima resbaló por mi mejilla.
-Clara. –Joe limpió mi lágrima con su dedo. -¿Estás bien?
Me llevó al pasillo y me miró a los ojos, acorralándome contra una pared.
-Recuerdo a mi padre. –Respondí. Le había hablado en un par de ocasiones sobre él, pero sin llegar a dar detalles.
-¿Qué le pasó? –Inquirió mirándose los pies.
-Fue… un accidente. –No quise dar más detalles, me atormentaba hablar del tema.
Joseph me apartó el pelo de la cara, susurrando que lo sentía. Besó mi frente y dejó que nuestras narices quedaran rozándose, con los ojos cerrados.
Una musiquilla interrumpió el momento. Suspiré, sacando con dificultad el móvil del bolsillo. Había cambiado la canción de Give Love a Try de Nick por Hello Beautiful. Me gustaba tatarearla cada vez que alguien me llamaba, pero ese no era exactamente el momento más indicado. Era mi madre.
-¿Qué? –Dije al teléfono, de una forma fría y cortante.
Ella hizo caso omiso a mi reacción. Oí un suspiro entrecortado y fue cuando comencé a preocuparme.
-Mamá, ¿qué pasa?
El sonido se repitió, pero esta vez más rápido. Comencé a dar pequeñas patadas en el suelo, mientras Joe me miraba extrañado. Cogió mi mano y la colocó entre las suyas.
-Hija, tienes qué venir.
-¿Qué? ¿Cómo? –De un golpe brusco, casi sin darme cuenta, me giré apartando mis manos de las suyas, y hasta al propio Joe. –No voy a irme de aquí.
Él se sintió apurado. Se sentó en un banco que había en la entrada a la casa, con los codos apoyados en las rodillas.
-Tu hermana ha empeorado mucho. Está ingresada. Coge el primer avión que puedas. No me dejes sola con esto, por favor.
Y rompiendo a sollozos, mi madre colgó, dejándome con el teléfono en la mano, que calló al suelo haciéndose trizas. Joe se agachó, recogiendo la batería, la tarjeta, y las distintas piezas que se habían desmontado. Gracias a aquel móvil lo conocí…
-Clara, ¿qué pasa? Habla por favor. Estás blanca. –Puso sus manos sobre mis hombros y me hizo sentarme donde él se había sentado.
-Tengo que irme. –Dije tan rápido como pude. –Mi hermana está ingresada y… y yo… El nudo en mi garganta no me dejó acabar la frase, pues las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos como si fueran dos fuentes.
Denisse tuvo que ser la única que oyó el golpe del móvil contra el suelo, o bien mis sollozos, pues salió a nuestro encuentro, encontrándome llorando sobre el hombro de Joe.
-¿Qué te pasa, Clara? –Noté sus manos sobre mi pelo.
-¡Tenemos que contar una noticia muy importante! ¡Venid todos! –Exclamó Kevin feliz, desde el salón. Claro, él estaba ausente a todo el asunto. Vi a los dos abrazados, sonrientes. Si hubiese sido posible, las comisuras de Danielle se habrían elevado hasta la parte más alta de su rostro, pues en ese instante no se le podía ver más feliz. Querría haberme unido a ellos, e ilusionarme con su noticia; pero no podía. Oí que Joe decía bajito lo que ocurría a su madre.
Nick y Kevin I, se acercaron emocionados a Kevin II y a Danielle, que continuaban esperando expectantes. Denisse entró en la gran sala, interrumpiendo el momento.
-Por favor, nos encantaría saber vuestra noticia, pero Clara acaba de recibir una mala noticia y tiene que volver a España. Será mejor que lo dejemos para otro momento.
En el transcurso de unos dos o tres segundos, todos me estaban abrazando, como si fueran a volver a verme. Estar con la familia Jonas era lo mejor que me había pasado hasta entonces. Pero ahora no eran ellos los que importaban.
-Clara, iré contigo. ¿Vale? Estaremos juntos, así tú no lo pasarás tan mal… -Me planteó Joe.
-No, no puedes. Tienes que quedarte aquí, no sé cuánto tardaré.
-Por favor, déjame ir contigo, me da igual todo lo demás.
-Tienes una gira y un disco que preparar.
- Puedo dejarlo pasar un poco. Piensa en… no sé, en lo feliz que sería tu hermana.
Suspiré. En cierto modo, llevaba razón.

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